En este día, recordamos la extraordinaria experiencia de Alfonso Ratisbonne, cuyo inesperado encuentro con la Virgen María en la iglesia de Sant’Andrea delle Fratte en Roma cambió el rumbo de su vida e inspiró a su hermano, Teodoro, a fundar la Congregación de Nuestra Señora de Sion.
La historia de Alfonso nos recuerda que el encuentro, a menudo imprevisto, puede abrir nuevos caminos. En una época marcada por la división y la incertidumbre, este aniversario nos invita a permanecer abiertos al encuentro y a la escucha profunda, reconociendo la presencia de Dios donde quizás menos lo esperamos.
Que este día anime a todos a confiar en la posibilidad de transformación y a comprometerse pacientemente por un mundo de justicia, paz y amor.