Algunas personas son conscientes de su vocación desde que tienen uso de razón. Otras pueden no darse cuenta de su llamado. Sin embargo, Dios sigue trabajando en los posibles obstáculos que dificultan la respuesta a este camino propuesto por Él; así, gradualmente, quizá de forma inesperada, se revela la certeza de su vocación.
La vocación es la forma que tiene Dios de mostrarnos su amor. Dios nos llama con amor, revelándonos el propósito de nuestra vida y nosotros tenemos la libertad de responder con amor a su llamado. No es una elección única, sino un descubrimiento continuo. Cuando reconocemos nuestra vocación, sentimos alegría, paz y plenitud porque nos abrimos a vivir desde nuestro yo más verdadero, el que Dios ha pensado para nosotros desde nuestro nacimiento, ya sea desde de la vida matrimonial, sacerdocio, soltería o vida consagrada.
La llamada a la vida religiosa puede hacerse evidente gracias a influencias externas, como el conocimiento de una religiosa o un religioso, la participación en un retiro o en la oración, esencialmente vendrá desde dentro, del lugar donde conectamos más profundamente con Dios y experimentamos una esperanza desbordante y vivificante.
El discernimiento se puede comprender como el arte de saber elegir, no según nuestros egoísmos, sino desde Dios y desde lo mejor de nosotros mismos. Como cualquier decisión importante en la vida, la elección de responder al llamado de ser religiosa requiere valentía y un cuidadoso discernimiento. He aquí algunas sugerencias que pueden ayudar.
La premisa para un discernimiento eficaz es abrir el corazón a Dios, dejar a un lado todo lo demás y escuchar de verdad. Es necesario tener disposición y estar atenta, la receptividad y la paciencia pueden ser útiles para elegir tu camino en la vida. Recuerda: ¡Dios no se rinde!

Imagínese en el futuro
Reflexiona, ¿Cómo te sientes cuando te imaginas en una Congregación Religiosa? Sé consciente de tus verdaderas emociones y motivaciones.
La belleza y la maravilla de la creación pueden ayudarte a enraizarte y a centrar la mente y el corazón. Prueba caminando, abriéndote a los sonidos y colores del mundo.

Leer la Biblia
Acostúmbrate a leer, estudiar y rezar con la biblia todos los días. Busca un lugar tranquilo, enciende una vela y ponte cómoda. Empápate de lo que dice la Palabra de Dios en la biblia y aplícalo a tu vida.
Busca recursos bíblicos que puedan ayudarte.

Rezar regularmente e ir a misa
Lleva tu vocación ante Dios y pide la gracia de seguir el camino que Él te marque. Incluye la biblia en tu oración. Participar en la misa alimentará tu discernimiento.
Otras personas pueden apoyar tu discernimiento.
Habla con personas que conozcas y en las que confíes para que te escuchen atentamente y te respondan con amor. Pueden ser miembros de tu familia, amigos íntimos, profesores o una persona que conozcas que ya haya pasado por los pasos para discernir su propia vocación.
Busca un director espiritual que pueda acompañarte en esta etapa. Puede ser un sacerdote, una religiosa o un laico cualificado que viva cerca de ti y que pueda ayudarte a comprender mejor a dónde te lleva Dios y darte ideas sobre cómo Dios puede llamarte a servir en la Iglesia y en el mundo.
Puede que ya estés familiarizada con una comunidad y sientas una fuerte conexión con ella. Si, por el contrario, tu búsqueda es más amplia, busca una Congregación que se identifique contigo.

Cada congregación tiene un carisma único que orienta su forma de servir.

Puede que te sientas llamada a la vida contemplativa.

Explora diferentes comunidades a través de sitios web y redes sociales.
Te invitamos a que empieces por discernir tu vocación por ti misma y con la orientación de los que te rodean. Si este proceso confirma tu vocación a la vida religiosa y te sientes atraída por la espiritualidad, los valores y el compromiso de Sion, ponte en contacto con nosotras.
Podemos caminar a tu lado, como Jesús caminó y conversó con los discípulos en el camino de Emaús después de su resurrección. Podemos acompañarte mientras profundizas en el conocimiento de Jesús y de ti misma, descubres la acción de Dios en tu vida, aprende a discernir y a tomar decisiones vitales en respuesta a la llamada de Dios.
Para aquellas personas que ya conocen a una hermana de la Congregación de Nuestra Señora de Sion (NDS), ponte en contacto con ella para explorar más a fondo tu vocación, lo cual sería un paso siguiente natural.
Si no, escríbenos a través del formulario de contacto. Háblanos de ti, del camino de discernimiento que has recorrido hasta ahora y de por qué ves la Congregación de las Hermanas Nuestra Señora de Sion como el lugar donde puedes crecer hacia la vida abundante, de la que habla Jesús en Juan 10,10: “He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”