Recursos bíblicos para la vocación

Hay muchos pasajes en la Biblia que muestran cómo la Palabra de Dios puede guiarnos y hablarnos.

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, encontramos mujeres que fueron llamadas por Dios y respondieron a su llamado en un momento de incertidumbre y confusión. Agar y María ilustran la importancia de escuchar la voz de Dios, incluso cuando el camino no es claro.

Agar y María

Agar, arrojada al desierto tras dar a luz a Ismael, oyó a un ángel preguntarle: “¿De dónde vienes y a dónde vas?” (Gn 16:8). Aunque perdida y asustada, escuchó, obedeció y experimentó el cuidado de Dios, nombrando el lugar Beer-lahai-roi – “el pozo del Viviente que me ve”.

Del mismo modo, María, una joven de Nazaret, fue llamada por Dios para ser la madre de Jesús. Cuando el ángel Gabriel se le apareció con este sorprendente mensaje, ella también se hizo preguntas: “¿Cómo será esto?” (Lucas 1:34). Aunque perpleja, no dudó, sino que respondió con fe y entrega, aceptando el plan de Dios: “Soy la sierva del Señor. Que se cumpla lo que me has dicho”. (Lucas 1:38).

Ambas mujeres fueron cuestionadas sobre su recorrido. Sus historias invitan a la reflexión.

Como Agar y María, Dios te ve y te llama. ¿Escucharás, confiarás y darás un paso adelante en la fe?

Más historias de vocación

Muchas otras personas en la Biblia reciben un llamado de Dios, y actúan en consecuencia, aunque se sientan reacios o inadecuados.

Jueces y profetas, como Samuel, Isaías y Jeremías, son llamados a transmitir el mensaje de Dios al pueblo de Israel; pescadores como Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan son llamados a dejar sus redes y seguir a Jesús.

Las historias de mujeres como Rut, Débora, María Magdalena y Febe ofrecen ejemplos aún más inspiradores de vidas moldeadas por un llamado divino. Rut demuestra lealtad y fidelidad al dejar su hogar para enfrentar un futuro incierto. Débora manifiesta valentía y discernimiento como líder y profetisa, guiando a su pueblo conforme a la voluntad de Dios. María Magdalena permanece firme junto a la cruz y se convierte en la primera testigo de la Resurrección, encargada de anunciar su mensaje. Por su parte, Febe ejemplifica el liderazgo y el servicio en la Iglesia primitiva, llevando fielmente la obra del Señor a su comunidad.

Sugerimos explorar estas notables historias vocacionales tanto de hombres como de mujeres.

La llamada de Abrahm   Gén 12,1-5

Agar: escuchada y vista por Dios en el desierto   Gén 16,1-16 y 21,8-21

Moisés y la zarza ardiente   Éx 3,1-12

Josué sucederá a Moisés   Núm 27,12-23; Dt 3,21-28 y 31,1-23

Débora: liderazgo profético y valiente   Jue 4-5

Dios llama a un profeta, Gedeón   Jue 6,1-6 y 11-24

Rut: fidelidad y un nuevo comienzo   Rut 1-4

La llamada de Samuel   1 Sam 3,1-10

Esther: coraje para salvar al pueblo   Est 4,12-17

El encargo de Isaías   Is 6,1-8

La llamada de Jeremías   Jer 1,4-19

El tesoro escondido y la perla   Mt 13,44-46

El joven rico   Mt 19,16-22

Jesús llama a sus primeros discípulos   Mc 1,16-20; Lc 5,1-11; Mt 4,18-22

La llamada de Bartimeo   Mc 10,46-52

María, madre de Jesús: llamada a la maternidad divina con fe y entrega   Lc 1,26-38

Marta y María: servicio y escucha   Lc 10,38-42; Jn 11

Los primeros discípulos: “¡Venid y veréis!”   Jn 1:35-51

La mujer samaritana: un encuentro que transforma y envía   Jn 4,1-30

María Magdalena: testigo de la Resurrección   Jn 20,11-18

Jesús pregunta a Pedro si le ama   Jn 21:15-18

El aspecto comunitario de la llamada de Dios en Pentecostés   Hch 2

La vocación de Febe   Rm 16,1-2

Pablo reconoce su llamada personal   1 Co 15,8-10; Ga 1,15-17

Otros recursos bíblicos

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