Después de cinco años de esfuerzos colaborativos y paciencia, finalmente una nueva iglesia acaba de abrir sus puertas en el pueblo de Berba, en la zona rural del Alto Egipto, donde la Congregación de las Hermas de Sion ha estado presente durante los últimos 25 años. Para la ocasión, se unieron a la hermana Jackie Chenard, que vive en Berba, la hermana Darlene De Mong y la hermana Victoria Nabil, que es originaria del pueblo.

El obispo Botros celebra la primera misa en la nueva iglesia.

El obispo Botros de la Diócesis de El Minya llevó a cabo la inauguración oficial y se vio acogido por el gran aplauso de todos los que participaron a la ceremonia. Muchos de los participantes hicieron un viaje de 4 oras desde el Cairo para poder estar allí.

Los habitantes de la zona han contribuido a la construcción de la iglesia en distintas maneras. Algunos han hecho donaciones, mientras otros ayudaron con trabajos de construcción como, por ejemplo, mezclar el cemento. Una mujer regaló a la iglesia su anillo de matrimonio para venderlo y recaudar fondos para el proyecto. Rechazó toda protesta, diciendo que era lo único que su marido y ella podían dar, y que iban a sustituirlo con otro más barato.

Los vecinos musulmanes fueron muy pacientes y toleraron cortésmente las molestias mientras la iglesia estaba en construcción. La tarde de la inauguración, fueron a ofrecer sus felicitaciones y fueron invitados a unirse a las celebraciones para compartir comida y bebidas.

La semana después de la inauguración, el obispo Botros permaneció en Berba durante cuatro días y, junto con le párroco Abouna Ibrahim y otro miembro de la parroquia, visitaron todas las casas cristianas del pueblo. Cada día, distintas familias invitaron a ellos y a la hermana Jackie a comer.

La iglesia se llenó durante la bendición.

Durante sus visitas, la hermana Jackie se conmovió en cuanto vio como el párroco interactuaba amablemente con los musulmanes que encontraron por la calle. Las relaciones interculturales han sido cultivadas en el pueblo durante los últimos años y se expresan de distintos modos, con gestos simples de buena fe o con iniciativas de importante impacto social. Los cristianos y musulmanes tienen la habitud de intercambiar felicitaciones en los días de fiesta de sus respectivas religiones. También se reúnen en el Centro de Desarrollo guiado por la diócesis que organiza actividades abiertas a toda la gente del lugar, incluso seis clases de infantil y excursiones para socializar con los demás.

La semana después tuvo lugar la Semana Santa de la Iglesia Copta de Egipto, por lo que vieron un continuo flujo de personas nuevas entrar y salir de la iglesia. La hermana Jackie y tres otras hermanas de Sion se unieron a las celebraciones y se alegraron al escuchar las campanas de la iglesia que cantan la presencia fuerte y fiel de esta comunidad cristiana.

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