El legado vivo del carisma de Sion en Turrialba

20 de marzo de 2026

75 años de vida y misión compartida

El 75º aniversario de la Escuela Nuestra Señora de Sion en Turrialba fue, ante todo, una celebración de la comunidad, la gratitud y la identidad compartida. Alumnos, familias, profesores y exalumnos se reunieron para dar gracias por una historia que sigue dando frutos en el presente.

 

La alegría, la unidad y el sentido de pertenencia vividos durante la celebración reflejaban algo más profundo: la presencia viva del carisma de Sion en la vida cotidiana de la escuela.

Como expresó la profesora Dania Alvarado Calderón:

“El carisma de Sion estuvo presente en cada una de las actividades realizadas durante la celebración del 75 aniversario de nuestra escuela, reflejándose en la alegría, el respeto, la unión y el compromiso de toda la comunidad educativa”.

Una misión que nació de la fe y la valentía

Fundada oficialmente el 1 de marzo de 1951 por las religiosas de la Congregación de Nuestra Señora de Sion, la institución nació del deseo de llevar educación y formación integral más allá de la capital, respondiendo a una necesidad de la comunidad turrialbeña.

La iniciativa fue posible gracias al apoyo de la parroquia San Buenaventura de Turrialba y de personas comprometidas con el desarrollo de la región. Con la autorización de Monseñor Sanabria, cuatro religiosas: Sor María Imelda (Imelda Isabel Calderón), Sor Ana Luisa (Margarita Jiménez), Sor Paulina (Paulina Ortíz) y Sor Pilar (Bienvenida Zúñiga), asumieron el desafío de iniciar esta obra educativa.

En sus primeros años, la escuela ofrecía educación primaria únicamente para niñas, mientras que, por las tardes, se brindaban espacios de aprendizaje en labores como el bordado y el tejido, reflejando una educación que buscaba formar integralmente a las estudiantes.

Construyendo juntos: la fuerza de la comunidad

El crecimiento de la institución fue posible gracias al compromiso de la comunidad. El terreno donde hoy se ubica la escuela fue donado por el señor Florentino Castro Soto, y la construcción del edificio se realizó con la generosidad de muchas personas que colaboraron según sus posibilidades.

Obras de construcción en 1953.

El 4 de noviembre de 1952 se colocó la primera piedra del edificio y, al año siguiente, el 1 de septiembre de 1953, se llevó a cabo la bendición solemne de la escuela, marcando un momento significativo en la consolidación de esta obra educativa.

Creciendo con el tiempo, fiel a su identidad

A lo largo de las décadas, la escuela ha seguido creciendo y evolucionando. En 1972, la institución dio un paso importante al abrir sus puertas también a estudiantes varones, convirtiéndose en una escuela mixta y ampliando su misión educativa.

Generaciones de alumnos han pasado por sus aulas y hoy contribuyen al desarrollo del cantón de Turrialba y del país. Sin embargo, más allá de los cambios propios del paso del tiempo, la esencia de la institución permanece igual.

Inspiradas en el legado espiritual de su fundador, Padre Teodoro Ratisbona, las religiosas de Nuestra Señora de Sion han promovido una educación que integra el desarrollo académico con la formación espiritual y humana, basada en los valores del Evangelio.

El carisma de Sion, vivido cada día

En la Escuela Nuestra Señora de Sion, educar significa: acompañar a cada estudiante en su crecimiento integral, fortaleciendo su relación con Dios, consigo mismo, con los demás y con el mundo que lo rodea.

Valores como el amor, la justicia, la paz, la esperanza, el respeto y la honestidad orientan la vida cotidiana de la comunidad educativa.

Como también expresa la docente Dania: “A lo largo de la vida cotidiana en la escuela, se evidencia cómo estos valores propician un sano convivir entre estudiantes, familias y personal. El espíritu de Sion se manifiesta en los gestos de compañerismo, la colaboración y el respeto mutuo que fortalecen el ambiente escolar”.

Un legado que sigue vivo

La historia de la Escuela Nuestra Señora de Sion no se limita únicamente a los acontecimientos que marcaron su origen. Su verdadera riqueza se encuentra en la continuidad de un carisma que sigue inspirando la vida educativa y fortaleciendo la identidad de su comunidad.

Hoy, más de siete décadas después de su fundación, la escuela continúa siendo un espacio donde la educación se vive como una misión. En cada aula, en cada encuentro y en cada gesto de convivencia, el espíritu de Sion sigue presente, recordando que educar es también formar personas capaces de vivir con fe, compromiso y esperanza al servicio de los demás.

 

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