Las religiosas de Nuestra Señora de Sión están ayudando a los más necesitados en las comunidades de los alrededores en las Filipinas, para que les sea más leve el confinamiento durante la crisis del coronavirus.

Algunas donaciones han sido para ayudar a la gente en los barrios rurales, como Kiloloron y Dungon. Otras han sido dadas por la Fundación Kaibigan y Dambana (un grupo local ecuménico) a las comunidades urbanas pobres en Manila y la ciudad de Quezon. Toda la gente que recibió ayuda expresó su inmensa gratitud.

Consejeros y voluntarios de Dungon contribuyeron al esfuerzo alojando a las familias más desfavorecidas y ayudando a empaquetar y distribuir alimentos para ochenta hogares.

 

Durante la última semana de marzo, las hermanas de Real donaron diez bolsas de arroz y trescientas latas de sardinas en Kiloloron. Fueron repartidas a los cien hogares más vulnerables del pueblo. También se hicieron donaciones para ayudar a cincuenta familias indígenas de Katatubo en Lubayat, Real, y se ha planificado más ayuda para los pueblos de Lubayat y General Nakar.

“No podemos hacer mucho más por causa del confinamiento”, comentó una de las hermanas, “pero podemos ofrecer oraciones y compartir con ellos lo que tenemos.”

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