“ Cada noche pedía que le
leyeran en voz alta el propio de la misa del día siguiente,
así como las “ Miettes Evangéliques”.
Notre Mère hacía por la tarde, cerca de ella,
el Víacrucis, al que ella se unía con toda el
alma …
Nuestra Madre General vino a darle su bendición y a
confiarle las intenciones de la Congregación. Mère
Christine le dijo:
‘ Pido a Dios que el fuego se encienda en la
Congregación ’ …
El 10 de agosto por la mañana, acogió
a Notre Mère (M. Anne Joseph) con estas palabras:
‘ Mi Madrecita, Dios ha sido bueno conmigo.
Me ha dicho: ‘Abandónese’. Ha sido una
palabra eficaz. ’ ”
Con su oración ella acompañaba
la preparación de la fundación de la Solitude
de Curitiba, en el Brasil, prevista
para noviembre. El 14 de agosto, se le comunicó a la
comunidad, los nombres de las 5 hermanas fundadoras.
“ El 15 de agosto pidió a las
hermanas ir a cantarle el Magníficat. Esta fue una
de sus últimas alegrías …
Hasta sus últimos días nos habló de su
querida Costa Rica, diciendo con humor:
‘ Ustedes no olvidarán
contar los detalles de mi muerte a las Madres de Costa Rica.’
”
EL 19 DE AGOSTO DE 1958, A LAS 4 HRS. DE
LA MADRUGADA, su ardiente y constante deseo de ver a Dio se
realizaba.
“ESPERA EN EL TRABAJO. ESPERA Y TRABAJO,
SOSTENIDOS POR EL DESEO DE DIOS, HA SIDO TODA LA VIDA
DE MÈRE CHRISTINE. ESPERA Y TRABAJO PURIFICADOS, UNIFICADOS
A TRAVÉS DE MUCHAS PRUEBAS.”
Este fue su último mensaje para la
comunidad :
“Fuera del amor no hay nada
”
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