| El 8 de setiembre de 1936, Mère
Christine tuvo una gran alegría, es reemplazada por
Mère Marie como superiora de la comunidad, ella es
nombrada primera asistente y continúa con las instrucciones
a las novicias. Ya la segunda guerra mundial está latente,
estalla el 3 de setiembre de 1939. El 10 de junio de 1940,el
gobierno francés deja París, las hermanas se
unen al éxodo masivo del pueblo hacia el sur de Francia.
Junio-Agosto 1940 : El éxodo
Diario de La Solitude, escrito por Mère Christine
10 de junio: Sor Jacqueline,
Sor Desirée y M. Christine, dejan la querida Solitude
y pasan la noche en París. Parten a las 3 de la madrugada
de la Casa Madre: una muchedumbre va hacia el tren: fugitivos,
evacuados: es una situación lamentable.
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de junio: Se abandona definitivamente la Solitude.
Notre Mère y la comunidad obtienen el favor de partir
ese mismo día; mientras que el primer grupo parte para
Burdeos con Nuestra Madre General hasta esa ciudad.
13 de junio: Vemos Lourdes
al pasar; ¡cuántas oraciones! Finalmente en Perignan,
al bajar del vagón, nos encontramos todas reunidas.
Con Notre Mère vamos a la misa, luego volvemos a la
estación de donde partimos en autobús para Amélie-les-bains.
Calurosa acogida por parte de los tíos de Sor Jacqueline,
que nos dan las llaves de la “Roseraie”. Instalación
que aumenta nuestro agradecimiento a Dios… y a la familia
de Sor Jacqueline que ha puesto este lugar refugio –encantador-
a nuestra disposición.
29 de junio: ¡Gran sorpresa y consolación! Recibimos
a Nuestra Madre General, Mère Borromée y a Mère
Pascale, que viajaron a través de mil dificultades
y fatigas, por España primero hasta llegar a Amélie.
15 de julio Nuestra Madre
General recibe un correo, también nosotras tenemos
los primeros ecos. Pero las casas alejadas no conocen aún
su dirección actual, y otras no pueden escribir.
10 de agosto: Un capellán
militar vino hasta la Roseraie para confesar a Mère
Christine, porque no estando autorizada para ir a la parroquia,
no ha podido confesarse desde hace mucho tiempo.
Domingo 11 de agosto de 1940:
Anda un rumor que un tren se prepara para nosotras; esto sería
para el 15 de agosto.
Jueves 15 de agosto: Mère
Alda Maria parte en carro con Mère Christine, ¡las
otras parten en un tren de mercancías! Larga espera
en Perignan donde todo el mundo debe tener su lugar en los
furgones para animales; sin embargo nos alojan en la 3ª
clase con las Hermanas de la Caridad.
Sábado 17: Llegamos
a París, y finalmente a Sión.
Domingo 18: Notre Mère
y la comunidad parten desde la mañana para la Solitude,
en París se quedan Mère Christine y Sor Desirée…
La visita a La Solitude nos muestra que no ha habido muchos
daños. La capilla está intacta, el jefe del
grupo ocupante, un católico, prohibió absolutamente
la entrada. Dios nos ayudó.
20 de agosto: Mère
Christine y Sor Desirée se reúnen con la comunidad;
nos encontramos todas; nos falta solo la querida Mère
Danielle (polaca de origen judío), pero está
en buena compañía.
Un comentario de Mère Christine sobre
la resurrección de Lázaro (Jn. 11), expresa
cómo, en estos años, ella lleva al pueblo judío
en su oración.:
“Aquel que amas está enfermo”…
¡Cómo quiero este texto de mi Evangelio!`(…)
¡Cómo sufre Israel hoy! A ti que eres su Amigo,
tienes que venir en su auxilio… Yo no sé de
qué manera, pero Tú, “Tú lo sabes
todo” Tú lo puedes todo y Tú lo amas.
¿Dónde quedan nuestros puntos de vista, nuestros
pensamientos humanos? ¿Acaso esta crisis de horror
que se acentúa, que se exaspera contra los judíos,
no va hasta la muerte? ¡Qué misterio y cómo
debe ser robusta nuestra fe!
8 de setiembre 1940 : 50 aniversario
de la profesión de Mère Christine
Domingo
25 de agosto de 1940 : Mère Christine entra
en retiro, 15 días de preparación al 8 de setiembre,
para el cincuentenario de su profesión. El dia 7, ella
escribe a M. Marie :
Mi amadísima Madre No sé
cómo agradecerle todas sus bondades y delicadezas
sin número. Dios también ha sido muy bueno.
He vencido por Él el lado malo de mi tristeza.
Espero que Él continuará trabajando en mi
alma, y me hará completamente obediente, aunque
estoy persuadida de que su bondad hacia mí se inquieta
demasiado pronto y demasiado fuerte.
Créame que yo podría acercarme más
a la regla; pero como mi primera regla es obedecer, yo
haré todo como usted diga.
Así pues, nada de tristeza demasiado humana, luego
obediencia y abandono: ¡he aquí los frutos
de mis 50 años de esfuerzos! Bendígalos
y bendígame.”
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