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| XII - 1936 - ¿Hacia la Tierra Santa? |
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En febrero de 1936, la llegada del “Frente popular”
al gobierno en España, desencadenó la guerra
civil y una violenta persecución en la Iglesia. Unos
meses más tarde le tocó el turno a Francia
de ser gobernada por un “Frente popular”, la
Congregación temía el cierre de sus casas
y la dispersión de las hermanas. Mère Christine
había vivido la experiencia de la expulsión
de la casa de Royan en 1903.
Mère Christine escribe a Mère Amedée
el 31 de agosto de 1936:
Nuestra última conversación
sigue siendo tema de mis reflexiones y de mis oraciones.
He comenzado a buscar ropa apta para la fotografía
(de identidad), y si es necesario para el resto. Pero antes,
concédame un momento para solicitarle si ¿no
sería mejor adelantar unos años la llegada
a Tierra Santa, decidida en principio? Si no al Ecce Homo,
al menos a San Juan.
Usted designaría quiénes partirían,
las jóvenes y bellas, yo permanecería en la
Solitude, si le parece, con S. Dionysius y S. Désirée
ciertamente, esto haría 9 que partirían.
Además de la ventaja de partir como religiosas, y
poder llevar tranquilamente todas las cosas de la casa,
al menos lo de más valor, lo bueno es que nuestro
género de vida nos permite estar bien tanto en Asia
como en Europa, y mucho mejor en Tierra Santa que en otro
lugar; y siempre me han dicho que en San Juan hay lugar:
sería una fundación resuelta, en vez de una
fundación a resolver. [...]
Si me ofrezco para permanecer aquí, no es por otra
cosa sino por conservar la Solitude como usted había
pensado; esta sería la casa que recibiría
las vocaciones; pero si por razones financieras, u otras,
hubiera que actuar de otra manera, yo estaré feliz
en todas partes... y en Tierra Santa ¡qué sueño!,
por un lado el martirio, por otro la Tierra Santa, es demasiado
hermoso (no tendré, sin duda, ni uno ni el otro).
He sido llevada a decirle todo esto por lo de las fotografías;
porque si usted se decide por este viaje habría que
hacer las fotografías como religiosas, y no con ropas
en civil.
Todo lo que le pido a Dios es que proteja a mis queridas
Hermanitas del mal. Si no se tratara más que de perder
la vida, no sería nada; pero pasar por otra cosa,
eso es lo que se debe evitar.
Si por casualidad Monseñor Ranner adoptara Suiza,
entonces se podría ir también allí...
pero serían gastos dobles, mientras que Jerusalén
sería algo durable. Finalmente, abandonarse a la
gracia de Dios, le ruego a él iluminarla.
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Este
sueño de Mère Christine se hará realidad
en 1969, en Nazareth primero, luego en 1971 en Ein Karem.
« No es necesario
que tengamos tal o cual forma de vida,
que tengamos más o menos éxito,
que nuestros esfuerzos sean más o menos
recompensados,
que seamos más o menos felices.
SINO QUE LO NECESARIO,
“ÚNICAMENTE NECESARIO”,
ES QUE LA VOLUNTAD DE DIOS SE CUMPLA. »
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