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| X - 1930 : HUNDIMIENTOS EN LA COLINA DE FOURVIÈRE
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Cuando comenzábamos a gozar de la linda capilla
nueva, de la regularidad de nuestras celdas, de la limpieza
renovada de nuestros viejos edificios; cuando el pequeño
monasterio había recibido con alegría dos
jóvenes profesas más, Sor M. Michelle y Sor
M. Lorenzina, y organizábamos ya todas las cosas
para estar a la altura de abrir este lugar a otras almas
muy queridas, esperadas próximamente, cuando finalmente
todo estaba en paz y felicidad en nuestra vida de oración
y de trabajo, de pronto aparece la cruz... lanzándonos
a lo desconocido y a la incertidumbre, como para mostrarnos
que solo Dios basta y que todo puede desplomarse alrededor
nuestro, sin que lo único necesario falte al alma
cristiana.
Nos habíamos dado cuenta de las preocupaciones
de M.M.Gaston inquieta por la poca solidez de un pabellón
que ella hacía desalojar (...) pero nada nos había
dado inquietud respecto a nuestro pequeño convento.
Habíamos hecho la hora santa como de costumbre, la
noche del 12 al 13. Fue solo después, cuando algunas
de nosotras escucharon a lo lejos el ruido de los hundimientos,
pero pensaron que se trataba del pabellón que se
había desalojado.
El muro de nuestro recinto, con su blanca estatua de María,
parece haber sido el grano de arena que detuvo el furor
de la naturaleza, cuando Dios dijo: hasta aquí llegarás,
no mas lejos. De la vasta pradera situada a la izquierda,
la parte más cercana se cambió por un abismo,
la masa enorme del terreno fue llevada por el agua subterránea
que no había aparecido hasta entonces, y proyectada
sobre los inmuebles construidos en su base, los había
arrastrado y triturado en cuestión de segundos.
Carta sioniense,
noviembre 1930, escrita por M. Christine
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| Diario
de la casa contemplativa |
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1930
13 de noviembre
Por la mañana nos enteramos de lo que había
pasado. […] El Padre Boulin se lleva el Santísimo
Sacramento, nosotras nos proveemos de los vasos sagrados,
de los valores y de un pan y fuimos conducidas por orden municipal
donde las Hermanas de la Caridad. Estuvimos muy contentas
de encontrar a M. M. Gaston y su familia. Nos instalamos,
comimos nuestro pan e hicimos nuestras oraciones en la sala
de comunidad que nos fue asignada. Fue solo entonces cuando
comprendimos la magnitud de la catástrofe.
15 de noviembre
Buscamos otro refugio porque las Hermanas de la Caridad están
sobrecargadas de personal y de trabajo.
17 de noviembre
Adiós a nuestras excelentes Hermanas de la
Caridad, las dejamos por “la Esperanza”.
21 de noviembre:
Partida de nuestra hermanita Lorenzina. Notre Mère
le anunció ayer su obediencia, partirá para
París con la promesa de unirse al grupo contemplativo
lo más pronto posible.
23 de noviembre
¡Finalmente!, día de adoración entre la
misa y la bendición de 2:30 p.m. ... Maitines y Laudes
como de costumbre en el cuarto de Notre Mère.
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31 de diciembre
Terminamos el año en la acción de gracias
y la adoración, bajo la protección de
Dios en 1931.
1931
21 de febrero
Nos comunican de París que viviremos en la Solitude
de Grandbourg. ¡F i a t! Es el consuelo que nos
queda, y una gran bondad de parte de nuestras Madres,
porque Nuestro Padre vivió, oró, trabajó
allí, y todo esta lleno de su recuerdo.
27 de marzo
Notre Mère y Sor Dionysius... se enteran que
llaman a las tres hermanas más jóvenes
primero, se irán el martes.
31 de marzo
Adiós y partida. Dios quiera que la separación
sea corta.
9 de abril
A la 1:30 p.m. el tren parte – no es sin emoción
que nos separamos de este pasado de 4 años, tan
corto, pero tan lleno. Abandono a la Provi-dencia. ¡Por
la noche veremos de nuevo a Sión y a nuestras
Madres! |
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« La “blanca estatua” de Lyon »,llevada
a la explanada de “La Solitude” de Grandbourg. |
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"Todo el
Evangelio está lleno de esta consigna:
CONFIANZA.
es la palabra de paso para llegar a todo,
pero sobre todo a lo único necesario,
AL AMOR."
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